Thursday, 6 March 2014

¡Hola, ecos de pato!

Este no es un blog de despecho. No quiero que pienses esto. Sé que me he abierto varios, y tú, blog nuevo de blogger, me estás mirando con cara de "a ver cuánto tardas en abandonarme". Los otros eran distintos, ya verás. Antes no sabía lo importante que es tener un sitio donde soltar todas estas palabras que se me van acumulando en la cabeza.

Porque no me conoces, solo llevas creado unos diez minutos, pero cucha que te cuente: he intentado ser conocido. Desde hace como bastante tiempo todos mis intentos creativos vienen encaminados a "miradme, miradme, hey, estoy aquí, yuju, has visto esto que he hecho, ¿has visto lo gracioso que soy?" Y francamente, diez años de eso cansan a cualquiera. Yo echo de menos mi blog de adolescente, cuando creo que la única ansiedad que no sentía era la de pensar en la gente que iba a leer el post. Fingía que tenía un público de miles de millones de personas, pero escribía pa mí. Sí, ya sé lo que me vas a decir, que eso es lo que debería hacer siempre, pero para eso es para lo que me vas a ayudar tú, blog neonato. Hago la solemne, solemne promesa que ya luego iré rompiendo, de no publicitar este blog por otros lares. Este blog es para mí y los cuatro amigos a los que les quiera pasar el enlace —porque poner un blog sin enseñárselo a alguien es como comerse un bombón sin remordimientos o ir al gimnasio sin habérselo contado a nadie, esas calorías no cuentan— y ya verás que nos lo pasamos bien. Que sí, tú fíate.

Prometo también ponerte un template más bonito, pero estas cosas de siempre me han dado toda la pereza del mundo, ahí vamos a tener nuestros conflictos, la verdad. Oye, que también podrías poner tú de tu parte, ¿no?

Va a estar guay.


No comments:

Post a Comment